El poder de la Psicometría

Saludos y bienvenidos una vez más a Solo hay Almas! En esta ocasión quiero compartir un tema apasionante… La Psicometría. Forma parte de mi último post, “ Cuerpo 20190912_012719astral, mundo astral”, para que podáis situaros un poco. La psicometría, es la facultad estudiada por muchos investigadores en el campo de la parapsicología, es un fenómeno por medio del cual una persona puede, mediante contacto con un determinado objeto, percibir sensaciones relacionadas con su propietario. Avancemos aún otro paso, de los objetos inanimados, a las personas, y observemos nuestras reacciones, inexplicables en muchos casos, ante personas que acabamos de conocer. Interesante ¿verdad? Así, sin más dilación… ¡empezamos!

¿ Cuantas veces hemos sentido , sin una razón comprensible, una sensación de rechazo o de atracción hacia una persona que acabamos de conocer? ¿Cuantas veces nos hemos encontrado con algún familiar o conocido y, sin saber exactamente porqué, hemos “ sabido”, antes de que abriera la boca o hiciera gesto alguno que estaba “raro”, que no se encontraba como de costumbre, o en otras palabras, que su estado vibratorio era distinto del habitual?20190912_012732.Tiene una importante relación con esto el comentario a nivel coloquial respecto a que alguien tiene “malas vibras”. ¿Que nos hace pensar todo esto? Que existe algún tipo de fuerza o energía que intercede en la materia y que irradia continuamente fuera de ella, de tal modo que´en ciertas circunstancias sus irradiaciones pueden ser captadas por nosotros. Estas irradiaciones brotan no solo de la materia inorgánica , sino también de la orgánica y especialmente de los seres humanos. Ello evidencia la existencia de un continuo flujo y reflujo energético a nuestro alrededor, que compone un mundo invisible para nosotros, y sin embargo presente, del que todas las cosas, del que todas las vibraciones y emanaciones comentadas no constituyen más que la antesala. Os propongo un pequeño experimento. Vamos a colocarnos cómodamente sentados en una habitación en la que nos sintamos tranquilos y en la que nadie vaya a entrar durante nuestra experimentación. La habitación deberá estar iluminada de forma tenue, por ejemplo la luz de una vela, que colocaremos a nuestra espalda. Ante nosotros deberá hallarse una superficie monocolor que puede ser bien una pared que este frente a nosotros o una tela o cartulina que pueda hacer las funciones de “fondo”. Esta superficie deberá ser preferentemente oscura. Una vez preparado el lugar, nos sentaremos enfrente del “fondo”escogido y procederemos a relajar nuestra mente y nuestro cuerpo, ayudándonos con algunas respiraciones profundas y lentas. Cuando nos sintamos receptivos, colocaremos ante nosotros nuestra mano derecha, recortándose contra el “fondo”, de tal modo que ante nuestros ojos solo encontraremos dos imágenes: La de la superficie oscura y la de la mano. Si observamos durante algunos minutos, comenzaremos a ver alrededor de la mano como un halo blanquecino que repite el contorno de la misma, y cuyo grosor será apenas de unos 5 mm. Este halo se remarca contra el fondo oscuro porque alrededor de la mano parece un poco menos oscuro, más blanquecino. No siempre es fácil ver este halo al primer intento, pero la práctica continuada de este ejercicio suele producir unos resultados muy interesantes. Un ejercicio parecido puede realizarse en una noche de luna llena, colocando la mano cubriendo la forma de la luna, de modo que solo se divise su imagen recortándose contra el cielo.

Si se persiste en este tipo de ejercicios, una se va acostumbrando a la percepción de este halo, de tal modo que pronto puede comenzar a percibirlo sin necesidad de fondo, e incluso a plena luz.

Contra lo que algunos pudieran pensar precipitadamente, este halo no es en absoluto lo que conocemos como aura, sino tan solo una muestra de la existencia de un campo electromagnético que interpenetra al individuo y que irradia continuamente de él. Los experimentos realizados con la cámara kirlian aportó a poder avanzar un poco más. Esta cámara es capaz de captar unos halos energéticos alrededor de cada objeto, e incluso impresiona variaciones de color de los mismos. Un efecto realmente curioso que se puede observar por medio de esta cámara es el que produce al cortar una porción en una hoja. Al colocar la hoja de nuevo bajo la cámara, esta muestra un halo como el que mostraba al estar la hoja completa; su campo bioenergético muestra la misma apariencia, como si no hubiera sido afectado por la mutilación. De este modo, en este curioso “efecto fantasma” la hoja real no se corresponde durante algún tiempo con su contra parte energética hasta que, finalmente esta termina por adaptarse a la nueva situación. En este punto comenzamos ya a darnos cuenta de la existencia de todo un mundo de energías invisibles impregnando nuestro mundo material.

A partir de esta conclusión ¿debemos admitir que no somos materia únicamente, nuestro aspecto visible , sino que también existe en nosotros un importante contingente energético en nuestra composición? ¿somos pues una suma de materia y energía?

La respuesta, la sorprendente respuesta para algunos es no. No es cierto que seamos materia y energía, sino que somos tan solo una de las dos cosas…energía.

¿Qué es entonces la materia? Tan solo un aspecto que la energía adopta. No ha de ser difícil explicar en qué nos basamos para hacer tal afirmación, recurriendo tan solo a los postulados de la ciencia oficial. Sabemos, porque así nos lo han demostrado la química y la física, que todo lo que conocemos como materia está constituída por diminutas partículas llamadas moléculas de distintos tipos. Sabemos también que estas moléculas están constituídas por otras partículas aún menores llamadas átomos y que el número y disposición de éstos así como el elemento al que corresponden, determina la naturaleza de las moléculas y diferencia una de otra. Sabemos pues, que estos átomos se clasifican según sus propiedades en varios grupos, y que estos grupos reciben el nombre de “elementos”. Son estos átomos los que determinan la composición de la materia. Son, realmente, la primera forma de materia. Pero conocemos su composición y sabemos que están constituídos por una partículas aun más diminutas, unas partículas energéticas llamadas electrones, protones y neutrones, y son las mismas partículas las que están presentes tanto en un átomo de oro como en un átomo de plomo, determinando sus diferentes cualidades únicamente el número y disposición de estas partículas. Así pues, con tres únicas substancias se da origen a los átomos de todos los elementos, cuyas combinaciones entre sí darán lugar a todo lo que conocemos como materia. Por lo tanto un hombre como una mesa o una pared estarán compuestos de las mismas partículas, protones, neutrones y electrones, variando únicamente la forma en que se combinan. Ahora bien, esas partículas no son ya puramente materiales sino energéticas.

Llegamos a la conclusión de que todo está compuesto de una misma substancia y, esta substancia no es sino energía. Entonces, el mundo, y por lo tanto el hombre con él, no es sino una combinación de energías de diversas clases. Si centramos nuestra atención en el hombre veremos que cada ser humano es un conjunto energético en el que se reunen energías desde las más sutiles hasta las más “densas”que componen su aspecto material, la cáscara o envoltorio físico. Hemos hablado del cuerpo material como de una cáscara y eso nos lleva a pensar en otro tipo de energía que es realmente la que anima nuestros organismos: La energía vital.20190912_012701 La ciencia ha conseguido analizar de un modo casi total los componentes de lo que llamamos cuerpo físico del hombre, pero no ha podido ni siquiera aproximarse al secreto de la vida en mi humilde opinión personal. ¿Qué es lo que distingue la materia viva de la materia muerta? En realidad no se trata de materias distintas, sino de una misma materia. Así pues ¿Qué diferencia hay entre el cuerpo de un hombre vivo y ese mismo cuerpo tras ser abandonado por la vida? ¿Qué es lo que estaba alli cuando el corazón latía y que se marcha haciendo que deje de latir?. Llegamos solo a concebir que “algo”penetra en el cuerpo a su nacimiento y que lo abandona al llegar su última hora. Ese “algo” es nuestra energía vital, la que vivifica nuestro organismo. Pero dentro de ese algo hay alguna otra cosa o substancia que contiene la esencia de lo que nosotros mismos somos, algo que utiliza nuestro cuerpo como vehículo portador de sí mismo y receptor de sus experiencias hasta que deja de serle útil y lo abandona. ¿Qué hace entonces esa substancia?. Ese es uno de los postulados del ocultismo: nuestro cuerpo no es más que un vehículo del que precisa nuestra verdadera esencia para manifestarse y actuar en este plano de existencia física. Sin embargo ese no es nuestro único cuerpo pues como en una muñeca rusa, las matrioskas, dentro de este hay otro más sutil, y a su vez este contiene otro que aún lo es más, así hasta llegar a un número indefinido de cuerpos a cual más etéreo y perfeccionado. Todos ellos habitan en nuestra envoltura física, pero su esencia está preparada para desenvolverse en otros planos en los que el cuerpo físico no es ya necesario y ni siquiera tiene cabida. Se ha especulado mucho acerca del número de cuerpos que posee el hombre, pero de un modo general y para una mayor comodidad, vamos a resumirlos en tres fundamentales que llamaremos cuerpo físico, cuerpo astral y cuerpo mental. Nos ocuparemos de ahora del cuerpo astral, que sería una forma energética más sutil que la que constituye el cuerpo físico, que se hallaría habitando nuestro cuerpo físico durante nuestro período de vida y que, sin embargo, estaría capacitada para actuar no solo en nuestro plano físico donde sus capacidades son limitadas, sino también en su propio plano, el plano astral. Conocemos algo más de este cuerpo astral gracias a las experiencias OOBE ( Out of the body experiences) o “Experiencias fuera del cuerpo” estudiadas por la parapsicología. Estas experiencias corresponden a lo que los ocultistas llaman “viaje astral”. En estas experiencias, el experimentador habla de un cuerpo más sutil a su cuerpo habitual, libre de muchas de las limitaciones de éste y capacitado para “volar”, atravesar paredes y otras maravillas que se separa de su cuerpo habitual (físico) dejándolo tendido sobre la cama o en una silla, o incluso tendido en el suelo. Su conciencia permanecía en el cuerpo sutil, mientras que el cuerpo físico se contemplaba como algo exterior, como una cáscara que el experimentador se hubiera quitado y arrojado lejos de sí.

Durante el viaje astral el cuerpo astral, guardando en su interior la conciencia del individuo, se separa del cuerpo físico aunque mantiene un vínculo con él, generalmente planteado como una especie de cordón umbilical de increíble elasticidad que une ambos cuerpos y que por su color es llamado “cordón de plata”. Libre el cuerpo astral de las limitaciones de la materia se desplaza por nuestro mundo con la velocidad y facultades del pensamiento. En esta situación, la mente del hombre participa en las experiencias que le proporciona su invisible e intangible cuerpo astral, mientras que su cuerpo físico permanece adormilado y totalmente relajado. Este tipo de separación puede producirse por acción de la voluntad consciente, mediante el uso de ciertas técnicas, pero también puede acontecer de modo involuntario, tal y como ha sucedido en algunos casos de experimentación con ciertas sustancias o en las experiencias de algunos “resucitados” clínicamente muertos.20190912_012634 Ese “algo” es nuestra energía vital, la que vivifica nuestro organismo. Pero dentro de ese algo hay alguna otra cosa o substancia que contiene la esencia de lo que nosotros mismos somos, algo que utiliza nuestro cuerpo como vehículo portador de sí mismo y receptor de sus experiencias hasta que deja de serle útil y lo abandona. ¿Qué hace entonces esa substancia?. Ese es uno de los postulados del ocultismo: nuestro cuerpo no es más que un vehículo del que precisa nuestra verdadera esencia para manifestarse y actuar en este plano de existencia física. Sin embargo ese no es nuestro único cuerpo pues como en una muñeca rusa, las matrioskas, dentro de este hay otro más sutil, y a su vez este contiene otro que aún lo es más, así hasta llegar a un número indefinido de cuerpos a cual más etéreo y perfeccionado. Todos ellos habitan en nuestra envoltura física, pero su esencia está preparada para desenvolverse en otros planos en los que el cuerpo físico no es ya necesario y ni siquiera tiene cabida. Se ha especulado mucho acerca del número de cuerpos que posee el hombre, pero de un modo general y para una mayor comodidad, vamos a resumirlos en tres fundamentales que llamaremos cuerpo físico, cuerpo astral y cuerpo mental. Nos ocuparemos de ahora del cuerpo astral, que sería una forma energética más sutil que la que constituye el cuerpo físico, que se hallaría habitando nuestro cuerpo físico durante nuestro período de vida y que, sin embargo, estaría capacitada para actuar no solo en nuestro plano físico donde sus capacidades son limitadas, sino también en su propio plano, el plano astral. Conocemos algo más de este cuerpo astral gracias a las experiencias OOBE ( Out of the body experiences) o “Experiencias fuera del cuerpo” estudiadas por la parapsicología. Estas experiencias corresponden a lo que los ocultistas llaman “viaje astral”. En estas experiencias, el experimentador habla de un cuerpo más sutil a su cuerpo habitual, libre de muchas de las limitaciones de éste y capacitado para “volar”, atravesar paredes y otras maravillas que se separa de su cuerpo habitual (físico) dejándolo tendido sobre la cama o en una silla, o incluso tendido en el suelo. Su conciencia permanecía en el cuerpo sutil, mientras que el cuerpo físico se contemplaba como algo exterior, como una cáscara que el experimentador se hubiera quitado y arrojado lejos de sí.

Hasta aquí este post, continuará por supuesto o esa es mi intención. Agradezco vuestra visita y espero que os haya resultado interesante. ¡Un gran saludo a todos!. Hasta aquí este post, continuará por supuesto o esa es mi intención. Agradezco vuestra visita y espero que os haya resultado interesante. ¡Un gran saludo a todos!

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